Palabras de la Embajadora María Lorena Gutiérrez en apertura del homenaje a Gabriel García Márquez en Frankfurt

15/05/2017
Palabras de la Embajadora María Lorena Gutiérrez en apertura del homenaje a Gabriel García Márquez en Frankfurt

 

Frankfurt (may. 5/17). Con motivo del homenaje a Gabriel García Márquez que tuvo lugar en el Instituto Cervantes e Frankfurt en el marco del simposio internacional Colombia: Memoria histórica, posconflicto y transmigración organizado por la Universidad Goethe de Frankfurt en asocio con la Fundación Friedrich-Ebert y el parlamentario alemán Tom Koenigs, la Embajadora María Lorena Gutiérrez pronunció las siguientes palabras en la inauguración del evento:

 

Buenas noches,

Luego de tres días intensos de reflexión acerca de esta etapa que tenemos frente a nosotros, con panelistas de gran experiencia y conocimiento sobre las realidades políticas, económicas y sociales de Colombia, podría concluir que esta esperanza del fin del conflicto nos trae a la vez un mundo de preguntas y desafíos.

Esta es una tarea colosal e incluso abrumadora, en parte por la naturaleza de los problemas que necesitan respuesta y por la complejidad de este conflicto lleno de razones históricas y sociales. Al mismo tiempo, un espacio como el que hemos compartido a lo largo de estos días, en el que personas de generaciones distintas, de nacionalidades distintas, de corrientes ideológicas y disciplinas distintas, permite intercambiar ideas y generar puntos de encuentro, y espero de la fuerza y el aliento necesarios para asumir el reto con entusiasmo y sentido de la responsabilidad, y que a pesar de las diferencias nos permita reconocernos el uno en el otro.

Y qué propicio es que ya acercándonos al fin de este evento, nos convoque ahora un homenaje a Gabriel García Márquez cuya obra Cien años de soledad cumple 50 años de su publicación. Y digo propicio porque al interior de las discusiones que han tenido lugar en estos días, se ha mencionado el importante rol que cumplen las artes, la literatura y el mundo de lo simbólico en el reconocimiento de nuestra memoria. Pues bien: de esto supo Gabriel García Márquez como nadie. A través de un extraordinario legado literario, este hombre periodista y artista a la vez, intelectual deslumbrante que capturaba la realidad con igual maestría con la que fabricaba lugares y personajes fantásticos, nos enseñó y le enseñó al mundo a descubrir las raíces más profundas de la realidad en los rincones más profundos de la ficción.

Recordarlo hoy, hacerle un homenaje, es también reconocer cuán importante es cultivar en nuestra sociedad espíritus como el suyo. Por eso, no sin antes agradecer nuevamente a todas las personas e instituciones –a las que se suma hoy el Instituto Cervantes– que hicieron posible este encuentro, quiero finalizar invocando a nuestro Nobel de literatura a través de unas palabras que en algún momento pronunciara a propósito de la educación para la paz:

“La virtud magnífica de los colombianos es la creatividad. Nacemos y crecemos con ella pero la mayoría se muere sin haberla ejercido por culpa de una educación dogmática, conformista y represiva que parece concebida aposta para tirarse la felicidad. ¿Son estas las cuentas que vamos a rendir sobre el embrión de patria que nos legaron los fundadores? Creo que no. Redimir y privilegiar nuestro poder creativo como una riqueza natural, invaluable y despilfarrada, debe ser la llave maestra para rescatar a Colombia de su propio infierno. Ya es hora de entender que este desastre cultural no se remedia ni con plomo ni con plata, sino con una educación para la paz, construida con amor sobre los escombros de un país enardecido donde nos levantamos temprano para seguir matándonos los unos a los otros. Una educación inconforme y reflexiva que nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se parezca más a la que merecemos. Que nos oriente desde la cuna en la identificación temprana de las vocaciones y las aptitudes congénitas para poder hacer toda la vida solo lo que nos guste, que es la receta mágica de la felicidad y la longevidad. En síntesis una legítima revolución de paz que canalice hacia la vida la inmensa energía creadora que durante casi dos siglos hemos usado para destruirnos y que reivindique y enaltezca el predominio de la imaginación.”

Agradeciéndoles a todos ustedes por su presencia y participación, reitero nuestro interés y compromiso desde la Embajada de Colombia en Alemania en seguir construyendo alianzas y trabajo conjunto con el gobierno alemán y sus instituciones, el Parlamento, las universidades, los institutos, las entidades culturales y las fundaciones políticas con el fin de desarrollar una agenda que permita el fortalecimiento institucional y social de Colombia así como la profundización del vínculo de amistad que une a nuestros dos países.

 

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